Estiman crecimiento del PIB en 1,9% para 2017

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El economista jefe de Torino Capital, Francisco Rodríguez, prevé que el próximo año, la economía venezolana “se estabilizará a una baja tasa de crecimiento de producción”.

Señaló el analista que el “principal activador de esta recuperación es la estabilización en las importaciones”. De hecho, estimó que esa actividad económica se restablecerá “levemente” en 2017, ya que “los precios un poco más altos del petróleo, contribuirán a aliviar la restricción externa”.

No obstante, consideró, que “el escenario inicial está lejos de ser el de una gran recuperación: tan solo esperamos que la economía crezca 1,9% en 2017, apenas por encima de la tasa de crecimiento de la población. El Producto Interno Bruto (PIB) real per cápita se mantendrá en 22% por debajo del pico de 2012 y 12% por debajo de su nivel de 1998”.

Rodríguez prevé asimismo que el gasto gubernamental continuará a los “niveles semejantes a los de 2016, que están muy por debajo de los que prevalecieron en 2015. Combinado con los efectos fiscales de mayor flexibilidad para aumentar los precios y una que otra reforma fiscal, esperamos que el déficit descienda a 4,3% del PIB el año entrante”.

En su opinión, “las necesidades de reducir la monetización deberían retardar el crecimiento de la liquidez y llevar a que la inflación disminuya paulatinamente”. Sin embargo indicó el especialista, “la estabilización de los precios será gradual; por ende, prevemos que la inflación alcance 267% en 2017, por debajo del cálculo de 353% en 2016”.

Déficit en cuenta corriente

Tras un análisis de la economía venezolana reciente, observó que esta ha pasado por un “dramático ajuste externo en los últimos 4 años, donde las importaciones de bienes y servicios se han desplomado en 65% desde 2012, al pasar de 85.000 millones de dólares a 30.000 millones de dólares”.

Manifestó el economista que “las causas próximas de este declive son los términos masivos del shock comercial reportado en los últimos cuatro años –los precios del petróleo bajaron de 103 dólares en 2012 a 36 dólares en 2016 – y la merma en la producción de petróleo, que cayó de 2,8 millones de barriles diarios (mbd) a 2,3 mbd en el mismo período”.

Cree que el descenso en las importaciones ha sido directamente proporcional al de las exportaciones en términos de magnitud. Como resultado, el país muestra un déficit moderado en cuenta corriente de 6.000 millones de dólares.

El economista jefe de Torino Capital manifestó que “hasta hace poco, el ajuste externo no había ido acompañado por un ajuste interno comparable. Aun cuando los gastos reales del sector público alcanzaron un pico en 2012, su reducción subsiguiente fue más lenta que la contracción del PIB. Así, para 2015, se habían elevado a 49,7% del Producto. Esta tendencia se quebró en 2016, cuando calculamos la caída de los gastos en 29% en términos reales. Pese a la velocidad de este descenso, estimamos que el país seguirá teniendo un déficit significativo en el presupuesto consolidado del sector público de 7,5% del PIB este año”.

Explicó que ese indicador macroeconómico “está declinando a tasas de dos dígitos y también porque el declive en la actividad también ha venido junto con un declive en los ingresos fiscales reales”.

Plan económico viable

Durante su intervención en un panel organizado por el Consejo de las Américas, en su sede en Nueva York, refirió que “Venezuela no tiene acceso a los mercados internacionales no porque el país esté sobre endeudado, sino porque los inversionistas desconfían de su política económica”.

Destacó igualmente el investigador que “si se presenta ante los mercados un plan económico viable, se podría recuperar el acceso al financiamiento y renegociar la deuda, lo cual descartaría la suspensión de pagos como una alternativa para aliviar la presión sobre el flujo de caja del país”.

Fuente: El Universal